El oro ha alcanzado máximos históricos sin precedentes, superando los 5.000 dólares por onza, mientras que el mercado de criptomonedas, liderado por Bitcoin, enfrenta importantes desafíos y una notable caída en su capitalización bursátil. Esta marcada divergencia pone de manifiesto un cambio en la confianza de los inversores hacia los activos refugio tradicionales en medio de la creciente incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas.

