El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, ha presentado una visión contraria, sugiriendo que la adopción institucional de la criptomoneda conducirá, en última instancia, a una mayor descentralización en lugar de a una mayor concentración de poder. Argumenta que el deseo de las instituciones de controlar sus propias operaciones, incluyendo la autocustodia de activos y el staking independiente, reforzará la naturaleza descentralizada de la red.

