Análisis recientes revelan un cambio significativo en el consumo energético de Bitcoin, ya que más del 56 % de su red se alimenta ahora de fuentes sostenibles. Esto supone un aumento sustancial con respecto a años anteriores y destaca el potencial de Bitcoin no solo para reducir su impacto ambiental, sino también para impulsar activamente el crecimiento de proyectos de energía verde en todo el mundo.

